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INICIOTrinidad muestra un novedoso rostro para todo el Caribe y América, al contar con monumentales palacetes, plazas, iglesias y casonas coloniales que hoy son patrimonio histórico. Por sus calles empedradas, una de las primeras villas cubanas que tuvo ese privilegio, caminan visitantes de todas las latitudes para disfrutar de la arquitectura acomodada a las realidades del país: casas con enormes puertas y ventanales de madera preciosa y espaciosos patios adornados por las flores.

Rodeada de colinas, cruzada por numerosos ríos, cubierta de fincas y palmas reales, la ciudad de Trinidad ofrece el más bello paisaje que pueda imaginarse. La fertilidad y dulzura del Valle de Trinidad fue en tiempos inmemoriales, centro de una riqueza sin igual

Quiere usted comprobarlo. Basta con recordar a los antiguos colonos. Vivir la emoción de recorrer el Valle como mismo lo hicieron anteriormente sus dueños. ¿Cómo? Los paseos en dóciles caballos, servicio que se ofrece en esta localidad al visitante, le harán disfrutar de un rato agradable junto a sus familiares y amigos acompañado de maravillosos paisajes y también de historia.

En esta excursión los guías les enseñarán como dominar a este animal y les mostrarán hermosos parajes. Para quien nunca ha montado un caballo, no debe preocuparse. Ellos le mostrarán cómo hacerlo. Si aún continúa temeroso, se le ofrece el servicio de traslado en calesa y así podrá observar también estos paisajes. Se recomienda llevar zapatos cerrados, pantalón largo, traje de baño, sombrero o gorra, dorador o cremas protectoras para la piel y una botella de agua.

El Valle constituye un extraordinario reservorio nacional en el que subsisten importantes testimonio del esplendor azucarero de la primera mitad del siglo XIX. Con su carga de luces y sombras, usted podrá ver antiguos fuertes de elegante porte, reductos o bastiones para la custodia militar del territorio, haciendas que perduran en la historia como testimonio de la riqueza económica alcanzada por la tercera villa cubana, viejos senderos, líneas de ferrocarril, puentes, casas de viviendas, y otros exponentes del paisaje natural de una ciudad que emerge en el tiempo.

Al finalizar el trayecto usted llegará al Hoyo del Pilón, un inigualable paraje natural que invita hasta al más temeroso a bañarse en sus transparentes aguas. Esta cascada, enclavada en las montañas del Escambray trinitario, se convierte en un paraíso natural para los amantes del medio ambiente. Un espacio ideal para la relajación, el esparcimiento y el disfrute.

Un salto de agua de cerca de ocho metros, dos piscinas naturales rodeadas por sistemas cavernarios, la presencia de musgos y helechos, le harán sentirse dentro de una fotografía. Solo que esta vez, la imagen será acompañada por música guajira de los campos cubanos, el tabaco puro de nuestras montañas y el café típico de la cordillera trinitaria.

Si desea conocer sobre estos cultivos, los guías lo llevarán hasta pequeños bohíos de guano, donde sus cultivadores le hablarán sobre las atenciones culturales que se les brinda y además podrá sentir el olor a café colado en colador y cocina de leña.

Para saciar su sed, encontrará en cada tramo del viaje un guarapo frío cubano. Jugo de caña que no puede faltar en el Valle de los Ingenios. Las técnicas rudimentarias empleadas para su extracción resultan de gran atractivo para el visitante.

No se lo pierda. Los guías harán que usted disfrute de una excursión a caballo que le permita descifrar los secretos de nuestros campos y el principio fundamental para una relación armónica entre hombre y naturaleza. Paseos en Trinidad, una opción para el disfrute, el conocimiento, la diversión y la historia.